XIII CARRERA DE MOUNTAIN BIKE DE PEPINO PUNTUABLE PARA SENDA VIRIATO

viernes, 21 de agosto de 2015 0:32 By José Muñoz Sánchez

Estamos de vuelta, y que mejor motivo para volver que para presentar la XIII Carrera de Mountain Bike de Pepino, perteneciente al Circuito Comarcal Senda Viriato.

Este año la carrera será en sábado no coincidiendo así con otras carreras que hay en la comarca durante el mismo fin de semana, aunque a lo mejor la cambian para que coincidan, vete tu a saber...


El circuito vuelve a ser el clásico que se venía haciendo en esta prueba con salida a pie de "inhumana" y llegada en la cima. Este año no disponía de tiempo para currarme un circuito como el del año pasado, así que a falta de pan buenas son tortas. Se pierde dureza con respecto al año pasado pero gana encanto. El temido escalón ya no está por lo que se puede hacer todo el circuito sin bajarse de la bici. 

Las categorías y vueltas a dar quedan confeccionadas de la siguiente manera:

o Féminas; englobando a todas las edades.  ------------ 2 vueltas
o Cadetes, nacidos en 2000 y posteriores. -------------- 2 vueltas
o Junior, nacidos desde 1996 hasta 1999. --------------- 3 vueltas
o Élite, nacidos desde 1986 hasta 1995. -----------------5 vueltas
o Máster 30, nacidos desde 1976 hasta 1985. ----------- 5 vueltas
o Máster 40, nacidos desde 1966 hasta 1975. ----------- 4 vueltas
o Veteranos A, nacidos desde 1960 hasta 1965.---------3 vueltas
o Veteranos B, nacidos en 1959 o anteriormente. ------2 vueltas
o Local, englobando a todas las edades. -----------------2 vueltas

(El número de vueltas a dar podrá ser modificado durante la semana o antes del inicio de la prueba)

La cuota de inscripción para todas las categorías es de 12€ hasta el viernes anterior a la celebración de la prueba en el siguiente número de cuenta ES55 3081 0138 6222 5221 7126 de la Caja Rural de Castilla la Mancha enviando justificante del ingreso a clubbttsendaviriato@yahoo.es indicando los datos del corredor y la fecha de nacimiento, o en las tiendas colaboradoras (Biciobiker, Ciclos Ébora, Ciclos Keway, Panter Bike y Triciclo-Riscal).  El día de la prueba también os podéis inscribir hasta 20 minutos antes de la salida, siendo 15€ el importe de la inscripción.

Dato IMPORTANTE , la salida será a las 19.30, no a las 19.00 como figura en el cartel del circuito Senda Viriato.

  Os dejo el mapa y perfil del circuito:




Como Cagancho en Almagro

martes, 7 de julio de 2015 14:44 By José Muñoz Sánchez

Se esté a favor o no de la tauromaquia, hay que reconocer que se pueden contar por centenas las expresiones que nos deja este mundillo, y que reflejan muchas situaciones de nuestra vida cotidiana. Expresiones tales como "coger el toro por los cuernos", "cortarse la coleta", "echar un capote", etc forman parte de nuestro rico lenguaje. Quizá menos conocida es la de "quedar como Cagancho en Almagro" que hace referencia a la histórica faena que realizó el diestro en la ciudad de las berenjenas, el encurtido y el corral de comedia. Y es que cuentan los historiadores que el bochorno fue de tal calibre, que los allí asistentes le tiraron hasta botijos.


Pues bien, esa expresión sirve perfectamente para reflejar mi actuación en el Trail de Peñalara 60K. Me las prometía muy felices y es que el camino que había llevado hasta el día de la prueba había sido casi inmaculado, ganando casi todas las pruebas en las que participaba y sino quedándome muy cerca. Pero claro, una cosa son carreras de 1h 40' y 20 km y otra muy diferente es correr 65 km, y cuando digo correr es correr, y además bajo un sol de justicia, aunque ese era para todos igual. 

El primer y principal problema que tuve es que creo que me auto presioné demasiado, aunque como bien vaticiné en Facebook para quitarme un poco de esa presión, si no lo hacía bien no pasaba nada, pero era evidente que si que pasaba. 

El segundo contratiempo y un poco a colación del primero, fue que estaba demás de nervioso y eso repercutió en una serie de problemillas físicos en los dos días previos a la carrera. Problemillas que luego no se reflejaron en carrera pero que siempre siembran dudas. 

 Y por último estaba el calor, bueno, mejor dicho, el puto calor. No es normal que a las 10 de la mañana en plena sierra de Madrid hubiera casi 35ºC, y repito que no fue el motivo por el cual abandoné, pero si que influyó mucho. 

Con estos condicionantes me presentaba en la línea de salida con toda la ilusión del mundo.

 Breve charla con los leones de Navatrail y de repente llegan Luisete y Silvino, famoso corredor de la tribu Tarahumara, que en principio iban a correr la ultra pero que al final se decantaron por nuestra carrera. A modo de anécdota decir que Silvino corrió con unas Nike Free, tirando por la borda toda nuestra "tontería" con respecto al material. 

Arrancamos y nos calentamos un poco en las primeras rampas, formando un grupito de cabeza en el cual no vamos muy rápido pero tampoco lentos. Me coloco primero para marcar el ritmo y nos quedamos tres componentes, Silvino, Manu (un chico de Béjar que iba como un avión) y yo. Vamos haciendo camino hasta coronar Morcuera y empezar la pestosa, por corrible, bajada a Rascafría. Silvino se queda un poco ya que paró al avituallamiento, pero rápidamente nos coge. 



Llegamos al avituallamiento de Rascafría, con Luisiete pisándonos los talones, cambio los botes,veo a la familia, como algo y para arriba dirección Reventón. Manu sale un pelín antes y se escapa unos 20'', luego salgo yo y justo detrás de mi Silvino. Estamos ya por el km 27 y yo empiezo ya a rayarme un poco. No sé el motivo, pero la cabeza empezaba ya a ramalear. Sigo subiendo y Silvino se me escapa un poco pero le mantengo la distancia de 30'' durante un par de kilómetros. Pero entonces es cuando me viene el bajón. Llevaba los botes medio acabados y eso que acaba de rellenar, y me da por mirar el reloj, 32 km llevaba y 30 me faltaban ¡ ZAS en toda la boca!, me vengo a bajo definitivamente. 

Empiezo a caminar durante largos tramos, y siguen sin cogerme, por lo que me intento convencer de seguir hasta el avituallamiento del Reventón. En este tramo me coge el corredor que venía 4º y un poco después Luisete, les doy ánimos y sigo a lo mío, a veces andando y otras corriendo. Llego al avituallamiento y me siento tranquilamente a comer y beber, a ver si se me pasa la torrija, pero no hay manera, por lo que desecho la idea de continuar hasta Cotos y emprendo la bajada hasta Rascafría otra vez. La bajada de vuelta la hago corriendo mientras doy ánimos a todos los valientes que aun seguían en carrera. Llego al avituallamiento de Rascafría otra vez y ya me están esperando mi hermano Rober, mi madre y Melani. Y aquí es donde termina mi andadura en el Trail de Peñalara 2015. Una pena ya que había puesto mucho sacrificio y muchas horas de entrenamiento para luego nada, pero aquí reside la grandeza del deporte, que unos días eres el sheriff del condado y otros días un piltrafilla. 

Dar la enhorabuena a Silvino por la victoria, ya que si yo he hecho esfuerzo para prepararlo, él ya ni os cuento, y a Luisete por el podio. Y sobre todo a mis compis de Navatrail, Óscar, Chicho, Jason y Carlos, por el carrerón que hicisteis, sois unos animales. 

Y por último y como siempre digo, muchas gracias a todos los que me apoyasteis vía Facebook ya que si cuando gano estáis de diez, cuando las cosas me salen mal estáis de doce. GRACIAS.

Volveré....


Haciendo honor al nombre del circuito; Crónica Torrelaguna

viernes, 24 de abril de 2015 11:02 By José Muñoz Sánchez

Son muchas las ocasiones en las que he hecho referencia a la importancia de la táctica a seguir antes de una carrera. Así como antiguamente en las guerras ganaban los buenos estrategas, hoy en día en las carreras pasa lo mismo, ganan los que mejor forman el binomio fuerzas-estrategia. Es importante que esa estrategia con la que partimos esté sujeta a modificaciones durante el transcurso de la prueba, dado que aquí no tenemos pinganillo como los ciclistas y llegado el momento hay que saber improvisar un plan nuevo.


Dicho esto, el pasado domingo se celebraba la segunda prueba puntuable del circuito de carreras por montaña Táctika Trail, en el bonito pueblo de Torrelaguna, Madrid, y como la fecha estaba rodeada en el calendario para allá que fui. A nivel organizativo todo espectacular, como siempre, aunque hoy he de poner una pega que espero que si leen esta crónica, sirva para mejorar las siguientes citas: es una pérdida de tiempo hacer dos veces cola, una para coger el dorsal y otra para coger el chip, dadlo todo a la vez y tiempo que ganamos corredores y organizadores.
Por lo demás todo de lujo, señalización, post carrera, zona de meta, etc. 

Tras un breve calentamiento me coloco en línea de salida donde veo alguna cara conocida a.k.a rival a controlar. Básicamente a los que tenía que vigilar eran a los chicos de Braojos, que si bien en El Escorial habían quedado lejos en cuanto a tiempo en meta, nunca está de más vigilar a un 2º puesto en Peñalara. Se da la salida y rápido me pongo en cabeza para controlar el percal en el primer kilómetro que es cuesta abajo y es donde más suele apretar la gente. Nada más enfilar la primera subida, en monte ya, me pasa Javier Martín, pero rápido se echa a andar en la fuerte pendiente inicial y decido pasarle y subir el ritmo aprovechando que estoy fresco. Veo que se queda y junto a él su compañero de equipo Luis Pablo Montoya, entonces es cuando ya pienso que está hecho, en el kilometro 2, cojonudo. 

Pero como dice Bisbal, SI, pero !NO¡, una vez quedados los chicos de Braojos, viene por detrás otro corredor, Álvaro Lozano, con equipación del A.D. Marathon y unas Asics de asfalto por neumáticos, y es cuando me pregunto, ¿y este de dónde ha salido? Se pega a mi y empiezo a envidar a grande, chica y pares, y el tío me ve todos los envites, realmente vamos subiendo muy rápido y no se queda, malo... Pasan los kilómetros y es cuando decido cambiar de estrategia. Viendo la pinta de asfaltero que tiene voy a tantearle en las bajadas a ver como respira. En las primeras que no eran muy técnicas me secunda bien, y no me escapo ni un milímetro, por lo que decido esperar a la primera bajada larga para lanzar un ataque en condiciones. 

Ésta está en el km. 8 aproximadamente, antes de de bajar al pueblo de Patones de Arriba (precioso por cierto). Empiezo a arriesgar un poco y nada más empezar a bajar fuerte escucho por detrás un golpe y un grito, Álvaro se ha caído. Me paro, le pregunto y me dice que tire, que está bien, le hago caso y sigo bajando a tope. Cuando miro por detrás ya no viene nadie, y ahora sí, la carrera se ha acabado, faltando 9 kms todavía. En las subidas aprieto y las bajadas las hago relajado, lo que no quita que pegara un resbalón que a priori casi me hace dejarme los dientes en Torrelaguna y a posteriori me ha dejado un pequeño esguince de rodilla por el mal gesto. Miro para atrás y sigue sin venir nadie, así que ya riesgo 0. Llego a meta con un tiempo de 1h 21' bajando 13 minutos el tiempo del ganador del año anterior, que si bien fue la carrera en agosto, sigue siendo mucho tiempo de diferencia. Segundo en meta llega Álvaro a 7minutos y con la rodilla super hinchada, que a pesar de la caída se ha rehecho, y 3º Luis Pablo Montoya cerrando el podio. 

Otra carrera más al zurrón que corrobora el estado de gracia en el que estoy inmerso, y van 6 seguidas en las que he salido a disputar. La siguiente será el 10 de Mayo en Losar de la Vera, ya veré si Kilómetro Vertical, o carrera completa. 




Y por último os dejo el vídeo resumen de la subida al Piélago en la cual fui a acompañar a mi compañero de equipo Óscar





Pa' habernos matao

miércoles, 25 de marzo de 2015 0:57 By José Muñoz Sánchez

Si me llegan a decir hace dos años, cuando afrontaba mi primera carrera por montaña en Hoyos de Manzanares, que iba a estar disputando la victoria en una carrera en la comunidad de Madrid, difícilmente lo hubiera imaginado. Pero con trabajo (que no sacrificio) todo acaba llegando.


Después de una semana de poquita carga de entrenamiento, en fase de asimilación de toda la yesca de la semana anterior  y una visita a mi ángel de la guarda (un saludo A Fernando y otro a la punción seca) me iba a presentar en la salida de la primera prueba del circuito Madrid Táctika Trail, en San Lorenzo del Escorial. 

 El estado de forma se puede decir que era óptimo, pero no puedo evitar "cagarme" antes de cada prueba, y en esta más si cabe dada la participación que iba a haber. Desde el muro de facebook del organizador anunciaba a un tal Luisete, un tal Alvaro García o Raul García Castán (aunque éste último finalmente no correría), y  los que no anunciaron pero también fueron, Luis Pablo Montoya, Chema Martínez y un largo etcétera que todavía no conozco bien pero que daban mucho aplomo a la prueba.

Tras cambiarme y trotar con los compis de Navatrail, me coloco en la línea de salida con la estrategia bien definida, como siempre. Ésta vez iba a ser un poco amarrategui y dejaría hacer a los galgos, y en función de como salieran ya vería lo que hacer.

 Suena el bocinazo y se sale a fuego, y eso que nos esperaban 700+ en 5 km. Chema se pone a tirar y Álvaro y yo nos miramos y no dudamos en colocarnos a su rebufo. En el km uno y pico, en una zona de piedras, vemos que Chema pasa alguna dificultad y decidimos pasarle y abrir un poco de gas. A medida que vamos haciendo camino dirección Pico Abantos, pongo un ritmito majo y Álvaro poco a poco se va quedando. Corono y para abajo, con unos 35-40'' de ventaja. Cojo un poco de aire en la bajada y cuando quiero acordar veo a Álvaro que viene por detrás como un misil, ¡ la madre de dios como ha bajado!, me engancha y empezamos a hacer la última subida juntos. Tenso en algún tramo pero no se descuelga, se ha rehecho el jodío. Coronamos juntos la subida al Portacho y empezamos la última bajada... 

He de decir que algún momento temí por nuestra integridad física. La bajada era preciosa eso si, pero para matarse: piedra suelta, raices, corredores de la carrera corta, curvas, tenía de todo. En las zonas más técnicas se iba él y en las corribles yo. Tras pasar el último punto de control y ver la temeridad que estábamos haciendo decidimos lo que en ese momento (y ahora también lo sigo pensado) nos parecía más inteligente, llegar juntos y no jugarnos el tipo. 

Los dos últimos kilómetros iban a ser ya de pachanga y vuelta a la calma ya que sabíamos que no venía nadie cerca por detrás. En ese tramo me dice Álvaro con una rotundidad abrumadora tras mirar el reloj - ostias tu, hemos ido a toda ostia- y pensé yo junto a mis cuerpo dolorido, como no me digas otra cosa chulo... 

Llegamos a meta con un tiempo de 1h 45' para completar los 18,5 km  y 1400+ del bonito recorrido y  es que una cosa hay que decir bien alto, la carrera estaba organizada de puta madre y eso hay que agradecerlo. 


Ahora haré una parada de competir de un mes aproximadamente, hasta la siguiente prueba del circuito en Torrelaguna. He aprendido de los errores...

Magic moment (que dure, que dure...)

domingo, 15 de marzo de 2015 23:48 By José Muñoz Sánchez

Si, lo sé, tengo muy poca continuidad con el blog, pero por una vez tengo excusa. Y es que desde la última entrada que me digné a escribir han ocurrido muchas cosas, y me atrevo a decir que todas buenas. Parece ser que la cagada de Amsterdam ha cambiado mi "suerte" por llamarlo de alguna manera, porque a estas altura ya sabréis que la suerte no existe, son los padres. 


Por fin puedo decir, con un ápice de vergüenza eso si, que he acabado la carrera. Carpetazo y a otra cosa mariposa. También puedo decir, esto ya más orgulloso, que vuelvo a ser una persona de provecho, es decir, vuelvo a cotizar. En la 6ª planta del Corte Inglés de Talavera me podréis encontrar, no dudéis en hacerme una visita si necesitáis ropa deportiva, zapatillas o complementos (toma cuñita publicitaria). 

Y en el tema deportivo que decir... pues que estoy inmerso en un "magic moment" total. Tras la decepción holandesa tocó recapacitar y fijar bien el rumbo a seguir, que no es otro que monte, monte y más monte. Corrí dos duatlones en pretemporada, cuando todavía podía coger algo la bici quedando 3º en Segurilla y 1º en Navalcán. Entonces empecé a trabajar y la bici se quedó aparcada, reduciéndose solo a salidas esporádicas de mountain bike y sesiones de rodillo/estática en el gym. 

La incorporación al mundo laboral ha traído consigo una completa y necesaria reestructuración horaria que, de momento, me está sentando genial. Dispongo de poco tiempo para entrenar pero lo aprovecho al máximo y raro es el día que me salto un entrenamiento, ni en las temidas rebajas ni en el temido balance. Y es que aunque a mucha gente le cueste entenderlo, la clave no es entrenar mucho, sino entrenar bien, y en ese arte que es el entrenamiento yo cuento con uno de los mejores. 


Mi semanas consisten básicamente en: 

- 2 días estática + gym
- 2 días salida al monte con desnivel
- 3 días carrera en llano (series, cambios, rodajes)

A esto hay que sumarle alguna sesión de CORE y alguna sesión de electroestimulación (muchas gracias FISAUDE).



También tengo que decir que llegué a un acuerdo con FCV- FISIOTERAPIA, reconocida clínica de Talavera de la Reina, dirigida por Fernando de Castro, y es que se ha convertido en el ángel de la guarda que todo corredor debe tener. 

Por último y no por ello menos menos importante, tengo que hacer mención al club por el que me dejaré el alma en los montes españoles, el CLUB NAVATRAIL de Navamorcuende. Un club cuyo patrocinador principal es una discoteca (SHEN-ZHEN) y el secundario un bar (100 Gaviotas) es un valor seguro siempre. 

En la próxima entrada espero hacer un pequeño resumen de las tres carreras de montaña que llevo corridas en lo que va de año. 




Asfalto, nos vamos a dar un tiempo; Crónica del Maratón de Amsterdam

lunes, 3 de noviembre de 2014 21:39 By José Muñoz Sánchez

Juanma Lillo, de profesión entrenador de fútbol y de vocación filósofo, comentaba hace un tiempo en una tertulia deportiva, de esas que tanta pereza me producen, que el Barça de su amigo Pep Guardiola acababa de perder el partido de Champions contra el Chelsea por "fatiga cognitiva". Entonces, me resultó tan curioso el término que se me quedó grabado a fuego en la cabeza sin saber que unos años más tarde ese motivo sería por el cual yo acabaría haciendo una de las peores de carreras de mi vida en cuanto actitud y resultado se refiere. 



La fatiga cognitiva, explicado un poco a lo bruto, es cuando la cabeza dice basta debido a una continua carga cognitiva. Vale, muy bien, ¿y qué es una carga cognitiva? Pues cargas cognitivas suelen ser tareas que demanden mucha concentración o una demanda emocional muy alta. En mi caso esa serie de cargas yo se las atribuyo a dos hechos fundamentalmente: correr maratón de Valencia, maratón de Madrid, Trail de Peñalara, marató Pirineu y maratón de Amsterdam en el corto espacio de tiempo de 11 meses y al haber competido cuatro fines de semana seguidos en el último mes y medio pre-maratón. Si es que como dice mi hermano Rober, soy un ansias...

También tengo que decir que en ningún momento estuve metido en carrera, ni antes, ni durante, ni después. Esos típicos nervios que tienes antes de cualquier carrera de pueblo ese día no aparecían, y cuando eso ocurre... malo. 

Los días previos al maratón las sensaciones en los respectivos trotes eran geniales, estaba cómodo y con la sensación de creer haber hecho las cosas bien. La alimentación la cuidé en la medida de lo posible y la estrategia la llevaba bastante clara, bastante conservadora por cierto. Pero una vez en faena todo se torció desde el primer momento. Vale que no llegamos precisamente pronto a la salida, tan solo 30 minutos antes, pero bueno, estamos medio en hora, pero lo que no puede ser por parte de la organización (y es el único "pero" que les pongo) que un maratón IAAF Gold Label pretenda meter por la puerta de un estadio de 2x1,50 a 15.000 corredores. Cuando salieron los primeros yo ni siquiera había entrado en el estadio. ¿Cuál es el problema de esto? Que cuando te toca salir tienes que adelantar a 8000 personas por las calles de Amsterdam, que anchurosas no son precisamente. 

Por fin salgo y mi objetivo prioritario era poner la marcheta de 3'50''/km que tenía estipulada para los 10 primeros kilómetros, pero era imposible, solo podía ir a acelerones y frenazos. Hasta el km 13 no puedo ir agusto y encima es en la parte que más sopla el viento, bordeando el río Amstel. Me voy resguardando como puedo hasta el punto de giro que empieza a soplar de culo y voy más cómodo. Mientras tanto ya las plantas de los pies me estaban dando un poco la lata, y este es un tema que ya no se como acertar, la elección de zapatilla. En este maratón corrí con unas Nike Pegasus que son dos sofás de zapatillas y me empezaron a doler las plantas antes incluso que en Valencia que llevaba unas voladoras. 


Paso el medio maratón en 1h 23' y empiezo a echar cuentas: si adelantando a media Europa he pasado el medio en este tiempo, a poquito que fuerce la máquina a partir del km 35 hago marca personal. No eran cuentas de la lechera, iba bastante bien; los geles había entrado sin problema, ni atisbo de dolor de tripa ni calambres, tan solo las plantas me molestaban un poco, por lo que era bastante factible. Hasta que llegó el muro, esta vez en el km 30. La gente habla del km 35 como muro pero lo que no saben es que el muro es de Bilbao, y aparece donde quiere y como quiere. A mi me llego en forma psicológica no de pájara, ya que en ese momento que tienes que tirar de cabeza y corazón y no de piernas yo era incapaz de tirar de cabeza. Bajé el ritmo a ver si se me pasaba, pero nada, imposible. Llegué a hacer kilómetros enteros andando y luego cuando volvía a correr corría sin forzar a 4'20''/km, pero cuando venía otra recaída me echaba andar otra vez. Entré en una espiral de pasotismo que me daba igual marca y me daba igual estar corriendo en una de las ciudades más bonitas de Europa. "You can do it" me decían los amables holandeses, pero yo solo me reía y negaba con la cabeza. 


Pasan los lentos kilómetros  y ya estoy encarando el estadio olímpico, solo busco a Melani pero no la veo por ningún lado. Bajada y entro en el tartán afrontando los últimos 200 m de carrera, me quedo un poco empanado mirando a las gradas y llego a meta, más entero que un caballo sin capar y es que mierdear en los últimos 12 kilómetros es lo que tiene, que no te cansas. 3h 09' 10'' y otro maratón para el zurrón, es lo que me quedaba...

Mi hermano rebajó su marca 2' y sigue progresando, ósea que guay. En cuanto a mi, espero que esta carrera sirva como toque de atención para el año 2015 y aprenda de mis errores. De momento del asfalto me olvido y toca centrarse 100% en el monte, que es lo que de verdad me gusta y me motiva. 

Os dejo el enlace de mi track en Strava: http://www.strava.com/activities/210289978

¿Tu también lo has oído?; Crónica marató Pirineu

martes, 23 de septiembre de 2014 13:15 By José Muñoz Sánchez

Si la entrada de Peñalara se hizo de rogar casi tres meses, la de la Marató Pirineu viene calentita calentita, sacada del horno vamos.

Voy a sacar la vena de futuro docente que de vez en cuando me sale para informar un poco a grosso modo en que consiste la prueba.

A pesar de su nombre, la Marató Pirineu no transcurre por los Pirineos, sino que lo hace por la sierra del Cadí-Moixeró, que es un parque natural que está justo delante de los Pirineos, pero como dice el refrán, el perro es mío y lo llamo como quiero. Es la versión corta de la mítica carrera Cavalls del Vent, si, la misma que han cogido los de Salomon y han estrazado igual que a un cochino en la matanza, alargándola 20km y llamándola Ultra Pirineu. Los puristas dicen que se han cargado la carrera y viendo los “pros” inscritos puede ser cierto, pero lo que también es cierto es que la que montan a nivel de infraestructuras y despliegue de medios  es acojonante.


La Marató sale de Bagá, típico pueblo de montaña chulísimo, a la par que independentista (aunque ese tema me da un poco bastante igual) y llega 44 km – ¿no decías que era maratón? – y 2600 metros de desnivel positivo después a Bellver de la Cerdanya; pueblo que no tengo el gusto de conocer ya que cuando quise llegar llevaba los ojos vueltos.

                                     

Mi carrera se puede dividir en dos partes bien diferenciadas, la primera hasta el km 20 que es cuando yo estoy disputando la carrera y la segunda, después del km 20, que es cuando la carrera me disputa a mí.

A las 11.00 de la mañana se daba la salida en la plaza de Bagá, 600 corredores y corredoras dispuestos a sufrir como perros por el Cadí, 1250+ y un calor impropio de la época nos esperaban en tan solo 8 km, que para ponerlo en perspectiva es como si subes dos veces seguidas desde Navamorcuende a las antenas del Píelago. Callejeamos un poco y rápido me pongo en el grupo cabecero, y es entonces cuando decido que voy a arriesgar con la táctica de carrera. Por delante se van 3 corredores y no hacemos ni intentona de seguirles, y por detrás nos quedamos un grupo muy majo de 4 en el que llevamos un ritmo bastante bueno. A medida que vamos ganando altitud voy subiendo un poco el ritmo y los compañeros de viaje se quedan. Llego al control 1(km 8 y 1750m) en 4ª posición y con buenas piernas, pero es justo pasar el control y pego un pequeño brujulazo que me hace perder  la ventaja que llevaba al grupo de detrás. Cojo el camino correcto otra vez y voy solamente unos 10’’ por delante nada más. Intento no ponerme nervioso y seguir el ritmo que llevaba, pero aunque no quiera ya me modifica lo planeado. Al terminar la bajada terminan cogiéndome 2 corredores, hacemos juntos la subida al control 2 (km 14 y 2250m) y ahí ya se me van. En ese momento marcho en 7ª posición y me repito 1000 veces mentalmente que tengo que hacer top10 como sea.

Tras avituallarme en el control 2 y tras una pequeña bajada, comienza la subida al punto más alto de la carrera, el refugio Niu de l´Agila (km 20 y 2600 m). La hago tranquilo pero por detrás veo que se me está acercando gente por lo que una vez coronado, me tiro fuerte en la bajada. Y aquí es donde llega el punto de inflexión en la carrera. La bajada del Niu transcurre por una pista de esquí con una pendiente grandísima y a causa de tanto retener, los cuádriceps empiezan a decir que a donde voy. Me meto un buen chute de sales y parece que la cosa se tranquiliza, pero en cuanto levanto la pierna un poco más de lo normal vuelven a aparecer los calambres, por lo que ya cambio el chip de carrera totalmente y me mentalizo de que me va a pasar hasta el del carro de los helados.

Con más pena que gloria voy haciendo camino hasta llegar al control 4 (km27 y 1500m) y según llego veo al que iba 3º retirado y a otro que me ha pasado bajando dando voces por no sé qué del material, yo mientras a lo mío, no sin sacar un poco la cara por la voluntaria a la que estaba dando voces, y es que el material obligatorio llevaba publicado cerca de 4 meses. Termino la bajada y llego a la última subida, la cual ya hago andando completamente. Ya no solo eran los cuádriceps, a la fiesta también se habían sumado los gemelos, los isquios y atención ¡los abdominales!, poniendo de manifiesto la falta de trabajo del CORE que llevo desde el inicio de temporada (soy un gañan Arri, lo sé).

Termino la bajada y ya solo queda la subida final con su correspondiente bajada a meta. Se me hace eterno hasta que llego al último control de paso, el 5 (km33 y 1800m). Entre medias me ha dado tiempo a pararme en un pilón a beber, a coger un par de palos y usarlos como bastones, a poner y quitar la música 30 veces, ¡ya no sabía ni lo que hacer!, me faltó sacar el móvil y ponerme a jugar al Candy.

Comienza la bajada a meta y ya no es que me la tome con calma, es que hay tramos de bajada que no puedo ni correr por miedo a que se suba todo, pero ya entré en una espiral que me daba todo igual, solo quería llegar. En 10 km de bajada me pasan 7 corredores y ojo,  ¡la primera clasificada!, es la primera vez en una carrera que no sea maratón de asfalto que me pasa la primera clasificada femenina, y lo digo desde la admiración eh, que conste, que la chica iba como un tiro.

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Por fin vislumbro la meta y la sensación esta vez fue de alivio, ni alegría ni dolor (que lo había y mucho) ni nada, solamente alivio de poner fin al calvario que estaba pasando. Puesto 16º general y no se cual senior todavía, y tampoco me interesa. Lo que sí que me interesa es que la lección está bien aprendida y es que hasta que no te pegas de frente contra la pared no te das cuenta de lo que duele, por mucho que te hayan avisado de que es hormigón.




Haciendo autocrítica, tenía un top 5 en las piernas si no hubiera hecho el imbécil saliendo tan fuerte, así como no hubiera penado tanto a nivel muscular si hubiera llevado el trabajo de fuerza al día. Espero que para la próxima no me pase.

Y por último no quería cerrar la entrada sin agradecer a los que en mayor o menor medida han hecho posible que pudiera correr esta carrera, Melani, Adri, Pepe y Merca, ¡GRACIES! Y mención también para el gran Javi Bikila, que me acompañó, corrió y finalizó la prueba, quitándose un poco la espinita del GTP.

Dentro de un mes estaremos de vuelta con la entrada del Amsterdam Marathon, si no hay alguna sorpresa antes…